La verdad es que este lio entre el gobierno y el Municipio ya está comenzando a ponerse color hormiga, ya se dan palazos, sacan sprays pimienta, ya hasta machetazos se comienzan a producir, el tema parece ir a mayores.

Hay que considerar algunos asuntos aquí; por un lado está el deber del Municipio de precautelar el orden de la ciudad, evitar el caos y colaborar a disminuir la delincuencia que aprovecha el desorden para abusar de la ciudadanía; por otro lado la obligación del gobierno de proteger lo que dice la constituón sobre que se garantizará el derecho al trabajo informal.

Lo uno no se contrapone a lo otro, el Municipio debería establecer zonas para regular el  libre ejercicio del comercio informal, o debería facilitarles áreas para que los vendedores puedan auto organizarse en alguna zona especial o parque o plazoleta, lo que si debería ser controlado es el número de vendedores en dichas áreas para que no se convierta en tierra de nadie y las cosas no deben estar en el piso, podrían estar en estanterias rodantes o carritos o mesas con regulación de tamaño y algún tipo de modelo general para mantener el orden y el ornato de la ciudad.

Señores vendedores, la ciudadanía no quiere que pasen hambre y que dejen de vender, lo único que queremos es que lo hagan ordenadamente, en paz y siguiendo normas básicas de convivir ciudadano.

No pueden vender en zonas comerciales donde hay vendedores formales que pagan costos altos e impuestos, que están regulados por normas, que deben llevar contabilidad, y que ofrecen atenciones a sus clientes, que hacen inversiones en mobiliario, personal, seguros, etc, porque eso se llamaría competencia desleal y alentaría la informalización de los negocios formales.

No pueden vender en medio de la vía pública porque impiden el paso de peatones y vehículos y todos tenemos el derecho a la libre circulación, ademàs que se generaliza el mal manejo de los desperdicios,  no olviden que sus derechos terminan donde comienzan los derechos de los demás.

Señores policías nacionales, su labor es protejer a todos los ciudadanos y hacer cumplir las leyes y regulaciones, obviamente también impedir violaciones a los derechos de los ciudadanos, hay tanto maloso y delincuente en las calles que a esos hay que atacar, no pierdan el tiempo haciendo de instrumento de la política.  No se hagan coger coraje por la población, eso no lleva a nada bueno, ustedes también son ciudadanos y no creo que les agrade que su vecino se meta en su patio a generar desorden irrespetuosamente.

Los poliçías metropolitanos simplemente deben apoyar la gestión del municipio y no deben perder de vista el hecho de que les guste o no los vendedores informales son también guayaquileños y muchas veces la desesperación por trabajar los empuja al desorden y el relajo, pero no son malas personas o delincuentes.

El señor Alcalde hace su trabajo y lo hace bien y el señor Presidente intenta hacer su parte, ambos deberían actuar con mesura y algo más de tolerancia y deben tratar de poner sobre sus egos, los intereses de la ciudad y su gente, seguramente eso los guayaquileños lo vamos a agradecer.